Pilar Marchena


Flamenco con voz lírica
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Siempre hemos creído, al menos eso es lo que nos han hecho creer Ricardo Molina y Antonio Mairena en su famoso y no menos dañino libro “Mundo y Formas del Cante Flamenco”, que en el flamenco existen cinco tipo de voces, a saber: afillá, redonda, natural, fácil y de falsete.
“Elementos principalísimos del cante y muy poco o nada estudiado es la voz. Tiene el cante su voz propia. La del tenor o el barítono, la del contralto o la tiple educados en el Conservatorio no sólo no sirve, sino que es incompatible con él”
Si han leído atentamente el segundo párrafo que da entrada al apartado de voz del ya referido libro de Ricardo Molina y el maestro de los alcores, vemos que dan por sentado que el cante tiene su propia voz. Ignorando o cerrando el paso a otro tipo de voz. Pero, aún van más lejos. Se atreven a sentar cátedra diciendo: “poco apta –refiriendo a la voz de falsete- para los cantes básicos (siguiriya, toná, soleá, tangos) pero muy adecuada para floreos y arabescos; por eso Chacón, su entronizador -no sé qué quiere decir-, la adaptó a las modalidades levantinas. Prototipo de esta voz es la de Pepe Tejada “Niño de Marchena”, que sobresalió siempre, como Chacón, su maestro, en los estilos del Levante y malagueñas”.
Habría mucho que analizar sobre lo mencionado, pero este no es mi trabajo. Sólo me he servido de ello como preámbulo al tema que sí me ocupa: “flamenco con voz lírica”. Pues sí, estimados lectores, también se puede cantar flamenco con voz lírica: tenor, barítono, soprano, etc. Pero antes de que empiecen a crucificarme por lo dicho, le sugiero que lean hasta el final. A lo mejor, quién sabe, hasta puede que rubriquen lo que aquí expongo.
Debo decir, porque es cierto, que jamás había escuchado cantar flamenco –cualquier estilo- por una soprano. Es más, nunca he estado en un recital de ópera; entre otras cosa porque jamás he llegado a entender lo que allí se canta. Pero, miren por donde, me llega un mensaje invitándome a escuchar una nueva forma de cantar flamenco: “un mismo sentir, distinto expresar”.
La primera impresión fue: ¡qué es esto!, al escuchar una rondeña. Seguí con una granaína y media; me atreví con una malagueña, me pico la curiosidad y pinché en la colombiana; y así hasta completar todos y cada uno de los fragmentos de los distintos cantes recibidos.
Sin duda, pensé, mis oídos no están preparados para escuchar flamenco con este tipo de voz. Pero, no debía –como es norma en mí- hacer un juicio de valor a bote pronto. Necesitaba escuchar, nuevamente, esas grabaciones para no caer en el error de Ricardo Molina.
En la rondeña, me puse a medir –al golpe- el compás propio de la bandolá. Estaba en su justa medida, es decir: tres por cuatro. No contento con ello, puse en marcha el metrónomo; y efectivamente la rondeña estaba perfectamente estructurada musicalmente.
Hice lo propio con la colombiana y me salió un inmejorable dos por cuatro. Continué con las alegrías, y comprobé que los doce tiempos estaban perfectamente marcados; al igual que la serrana. Y qué decir de los tangos de la Niña de los Peines; pues eso, que muy bien interpretados.
En cuanto a los cantes libres, como la granaína y media o la malagueña, debo decir que me impresionaron los floreos y arabescos propios del falsete. Desde luego, además de tener la voz apropiada, se ha de saber modular el cante y llevar los tercios en su justa medida. Y Pilar Marchena, créanme los lleva; ¡y cómo!
Otra de las cosas que me sorprendió gratamente, fue el acompañamiento. La voz y la guitarra, la guitarra y la voz. Sin más aditivos: cajones, violines, flautas, etc. Acaso ¿no es esto pureza?. El tiempo lo dirá.
Sinceramente, mis oídos están educados para escuchar flamenco con las voces hasta ahora conocidas. Pero les aseguro, que a partir de estos momentos los voy a educar para sensibilizarme con este otro tipo de voz. Porque lo que tengo claro, muy claro, es que prefiero escuchar unas malagueñas con voz lírica y acompañada por el embrujo de una guitarra flamenca, que otra cantada a coro y con panderos bereberes. O por decirlo más claro: me quedo con un flamenco lírico antes que cualquier fusión etiquetada como flamenco.
Para terminar cito literalmente lo que nos dice la Real Academia sobre el canto lírico: “Género literario al cual pertenecen las obras, normalmente en verso, que expresan sentimientos del autor y se proponen suscitar en el oyente o lector sentimientos análogos”.
¿Esto no cabe en el flamenco?. Pinche aquí y saldrá de dudas www.pilarmarchena.com
José Ramón Zapata